Diego Estrada ha denunciado haber sido víctima de una brutal golpiza en la comisaría de Ulapes, lo que califica como una experiencia de tortura. Su relato revela un sufrimiento extremo, marcado por amenazas y una búsqueda desesperada de justicia tras un procedimiento que se tornó en un acto de abuso institucional.
El testimonio de Estrada es impactante; describe un ensañamiento que excede cualquier límite legal. “Son violadores, asesinos... me hicieron muchas cosas”, expresa entre lágrimas, manifestando el profundo daño emocional que le ha causado esta situación. Relata que, después de ser trasladado a un hospital, recibió un inyectable y fue devuelto al calabozo, donde soportó un dolor intenso.
El trauma experimentado no solo ha dejado marcas físicas, sino que también ha generado un miedo constante en su vida. Estrada menciona que el hostigamiento continuó con amenazas hacia su familia, lo que lo ha sumido en una angustia profunda. “Tengo miedo porque fueron dos al calabozo donde me tuvieron”, comparte, aludiendo a la presión psicológica que enfrenta tras su liberación.
Su denuncia es un llamado a la justicia, reflejando la impotencia de un ciudadano común enfrentado a un sistema opresor. Estrada espera que su testimonio evite que otros sufran lo mismo y que se haga justicia por lo que ha vivido.