El sector panadero de La Rioja atraviesa una crisis marcada por el descenso del consumo y el aumento desmedido de tarifas. Según Oscar Carrizo, presidente de la Cámara de Industriales de Panaderos, las ventas han caído entre un 18% y un 20% en los últimos años, lo que pone en riesgo la estabilidad laboral del sector. Aunque no se han registrado cierres de panaderías hasta el momento, la falta de nuevas contrataciones y la imposibilidad de otorgar horas extras afectan los puestos de trabajo.
La situación se agrava debido a factores como el impacto inflacionario y el encarecimiento de los servicios. Carrizo mencionó que el costo de la factura de gas se disparó de $300.000 a $1.700.000 en un año, lo que ha llevado a un aumento significativo en los precios de productos esenciales. Por ejemplo, el kilo de torta ha alcanzado los $50.000, convirtiéndose en un artículo de difícil acceso para muchos consumidores.
Además, el sector enfrenta dificultades para acceder a financiamiento, ya que los bancos imponen tasas altas que complican la situación de pequeños y medianos productores. A pesar de estos desafíos, Carrizo destacó la efectividad de los bonos “Los Chachos” como una herramienta para mitigar el impacto de la crisis en la región.