Investigadores han estado midiendo pozos de agua subterránea, ríos y manantiales en La Rioja y San Juan durante más de diez años, mostrando preocupación por los resultados y buscando soluciones a la crítica situación hídrica. Esteban Miguel, licenciado en Diagnóstico y Gestión Ambiental, trabaja en el INTA en Chilecito, donde ha observado un descenso en los niveles de agua subterránea en el Valle Antinaco-Los Colorados, lo que implica una pérdida de reservas de agua.
Junto a Miguel, la bióloga Romina Battistella, del Instituto Nacional del Agua, ha colaborado en estudios que revelan que el 90% de las actividades productivas en San Juan dependen del acuífero Tulúm, el más grande de la provincia. Esta disminución de los niveles de agua afecta especialmente a pequeños productores con pozos menos profundos, limitando su capacidad para cultivar.
Desde el año pasado, algunas fincas han implementado sistemas híbridos que combinan energía solar y red eléctrica. Sin embargo, Miguel advierte que, si no se gestiona correctamente, esto podría llevar a un uso excesivo del agua, ya que la disponibilidad de energía solar puede incentivar un riego excesivo.