La reciente gestión del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos ha sido objeto de debate debido a su papel en la comunicación sobre la inflación en el país. El director del organismo, un extrapartidario, se ha convertido en un figura clave en la narrativa oficial del gobierno sobre la situación económica.
Se destaca que, a pesar de las críticas, su enfoque ha sido visto como una forma de fortalecer el relato oficial en cuanto a la inflación, presentando datos que buscan mostrar una mejora en este aspecto. Esto ha generado opiniones diversas sobre la veracidad y la efectividad de las estadísticas publicadas.