El análisis de la gestión financiera del equipo económico argentino, liderado por Luis Caputo y Santiago Bausili, revela un uso del lenguaje técnico que oculta realidades críticas. A través de la perspectiva de teóricos como Arjun Appadurai y Michel Callon, se argumenta que la jerga financiera no solo es confusa, sino que está diseñada para encubrir un creciente déficit y manipulación de estadísticas públicas, incluyendo datos del INDEC.
La situación financiera se torna alarmante, con Wall Street reportando caídas de hasta el 33% en activos argentinos y un riesgo país superando los 500 puntos. A pesar de esta crisis, Caputo expresó en medios que no hay intenciones de acudir al mercado, contradiciendo promesas anteriores. Este comportamiento sugiere un patrón de engaño en la comunicación oficial, donde el discurso financiero parece crear una realidad alternativa en lugar de reflejar la situación actual.
Se sostiene que la utilización del lenguaje por parte del equipo económico sirve como herramienta para legitimar decisiones arriesgadas y ocultar conflictos de interés, beneficiando a una élite de operadores. La jerga técnica se convierte así en un muro que impide la transparencia en el análisis de la economía nacional.