Durante el fin de semana largo, La Rioja se reafirma como un destino turístico que combina turismo religioso, naturaleza y aventuras al aire libre. La agenda incluye la Ruta del Vino, destacando el Torrontés riojano, y diversas propuestas que atraen a visitantes de diferentes intereses.
La capital provincial invita a explorar templos históricos, como la Iglesia Santo Domingo y la Catedral Basílica de San Nicolás de Bari, que forman parte del patrimonio religioso de la región. En el interior, sitios emblemáticos como la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Aimogasta y las ruinas de la iglesia de Ambil enriquecen la oferta cultural.
En Chilecito, el Cristo del Portezuelo se ha convertido en un punto de peregrinación, mientras que el Santuario del Señor de la Peña atrae a miles de fieles cada año. Para los amantes de la naturaleza, el Paseo de Los Sauces y el Parque Nacional Talampaya ofrecen actividades al aire libre y exploraciones de paisajes únicos.
Las travesías 4x4 por la cordillera permiten acceder a lugares de gran belleza como Laguna Brava. La experiencia se completa con la rica gastronomía riojana, que incluye platos típicos de Semana Santa.