Una familia en La Rioja enfrenta un doloroso proceso tras la muerte de su recién nacido, quien estuvo 16 minutos sin signos vitales tras un parto inducido que culminó en una cesárea tardía. La abogada de la familia, Paola Mébar, confirmó que se ha radicado una denuncia judicial por violencia obstétrica, lesiones gravísimas y mala praxis.
Según Mébar, la madre contaba con controles médicos previos que recomendaban la cesárea debido a la estrechez de su canal de parto. Sin embargo, el equipo médico decidió inducir el parto de manera natural, sometiendo a la mujer a cinco tomas de profilaxis, mientras sufría fuertes dolores durante toda la madrugada del domingo. A las 10 de la mañana, se evidenció la falta de condiciones para un parto normal, pero la cirugía fue autorizada a las 10:15, momento en que el niño ya se encontraba encajado.
El padre del recién nacido presenció el trágico momento, y aunque se logró trasladar al bebé a la Unidad de Cuidados Neonatales, la situación resultó irreversible debido a la falta de actividad cerebral. La familia busca determinar las responsabilidades penales de los involucrados, argumentando que la tragedia podría haberse evitado si se hubieran respetado los diagnósticos iniciales.
La Justicia local ya tiene en su poder el pedido para secuestrar la historia clínica y otros registros del Hospital de la Madre y el Niño, mientras se solicitan medidas cautelares para preservar las pruebas del caso.