Luis de la Fuente, destacado cardiólogo intervencionista, ha sido una figura clave en la evolución de la cardiología en Argentina. En una reciente entrevista, el especialista reflexionó sobre su trayectoria de más de setenta años y los avances que ha promovido en este campo. Un desafío persistente, según de la Fuente, es la necesidad de que los pacientes reciban atención especializada de manera oportuna ante un evento cardíaco.
De la Fuente, reconocido formalmente como el primer Maestro de la Cardiología Intervencionista en Argentina desde 2002, ha sido pionero en la introducción del cateterismo coronario en 1966, una técnica fundamental para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Su contribución incluye el desarrollo de angioplastias y el uso de stents coronarios, así como la investigación de stents liberadores de fármacos en 1999, lo que mejoró significativamente los resultados de los tratamientos.
El médico ha trabajado en instituciones reconocidas como el Sanatorio Güemes y la Clínica Suizo Argentina, y ha cofundado la Fundación Favaloro. A lo largo de su carrera, ha atendido a figuras de renombre internacional, incluyendo presidentes y artistas, pero destaca la importancia de la atención accesible y oportuna para todos los pacientes.