La situación del sistema sanitario en La Rioja se ha visto gravemente afectada por el ajuste en las transferencias del Gobierno Nacional. El Hospital Regional Enrique Vera Barros, el centro de salud más complejo de la provincia, ha tomado medidas drásticas para enfrentar la falta de recursos. Se ha decidido reasignar un presupuesto de 1.600 millones de pesos para la compra de medicamentos oncológicos y el sostenimiento de programas sanitarios, ante la reducción de fondos nacionales.
El director del hospital, Gabriel Goitea, confirmó la suspensión del servicio de seguridad privada, una decisión tomada por la necesidad de asegurar la atención médica esencial. Este presupuesto, que antes se destinaba a la vigilancia, ahora se enfocará en insumos críticos para los pacientes. Goitea enfatizó que la prioridad es garantizar la continuidad de los tratamientos oncológicos y otros servicios esenciales.
En cuanto a la seguridad del hospital, se informó que la custodia no quedará desprotegida. La Policía de la Provincia y el personal interno del hospital asumirán las tareas de prevención, asegurando que la atención a los pacientes más vulnerables continúe sin interrupciones. Esta reestructuración resalta la crítica situación que enfrenta la salud pública en la región debido al recorte de fondos federales.