El gobernador de La Rioja hizo un llamado a las centrales obreras y a los mandatarios provinciales para que se unan en una resistencia contra el modelo económico actual, advirtiendo sobre el riesgo de un potencial «estallido social». En sus declaraciones, enfatizó la importancia de que la Confederación General del Trabajo (CGT) y los gobernadores lideren un plan de lucha para cambiar lo que considera un «modelo excluyente».
El mandatario propuso la implementación de medidas de fuerza escalonadas, sugiriendo paros de 24, 48, 72 y 96 horas, hasta alcanzar un tiempo indeterminado si no se produce un cambio en la conducción nacional. Expresó que la falta de respuestas del Gobierno podría generar un escenario crítico para la paz social, señalando que la presión social podría desembocar en situaciones incontrolables.
A pesar de su postura firme, el gobernador subrayó que la resistencia debe ir más allá de las protestas, sugiriendo la necesidad de una plataforma política sólida. Afirmó que es esencial presentar una alternativa que permita a la población identificarse con un programa de gobierno. También instó al peronismo a reconectar con el electorado para enfrentar los próximos desafíos electorales, resaltando la importancia de abordar los problemas reales de la sociedad.