
La tensión social en La Rioja escaló este martes con una masiva protesta frente a la vivienda del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Martín Menem. La movilización, encabezada por ATE y acompañada por trabajadores de la UTEP, visibilizó el reclamo por la pérdida de puestos de trabajo y la eliminación de programas de ingresos básicos. La situación fue calificada por el secretario general del gremio, Alfredo Arana, como un «ataque directo» tras la pérdida de ingresos de 80.000 pesos para miles de familias de la economía social y despidos en el Estado Nacional.
Arana brindó detalles alarmantes sobre el impacto de las políticas nacionales en la provincia, revelando que alrededor de 12.000 trabajadores de toda La Rioja dejaron de percibir los 80.000 pesos mensuales que recibían a través de programas de la economía social. Además, denunció que cerca de 11.000 personas se quedaron sin su fuente laboral, lo que suma a los despidos en los sectores de la economía popular y en el ámbito estatal nacional.
El dirigente gremial criticó la postura del Gobierno nacional, afirmando que «primero se congelaron los salarios y ahora directamente se los quitan». Esta falta de respuestas a sus reclamos los obliga a profundizar las medidas de fuerza, una situación que genera un clima de incertidumbre creciente entre los trabajadores y sus familias.
El gremio sostiene que las únicas vías donde han encontrado soluciones parciales son la Justicia, el Congreso y la movilización callejera, ante lo que consideran un cierre total de los canales oficiales de negociación. Arana enfatizó: «Es un ataque directo al conjunto de los trabajadores. Las respuestas solo se han conseguido a través de la lucha».
La manifestación frente al domicilio del diputado Menem busca interpelar directamente a uno de los referentes riojanos con mayor peso en la estructura del Ejecutivo Nacional, en un contexto donde se hace palpable la crisis que atraviesan muchos sectores de la provincia. La movilización no solo refleja la desesperación de los trabajadores afectados, sino también una creciente disconformidad con las políticas laborales y sociales implementadas desde el Gobierno central.
Los trabajadores de ATE y la UTEP no solo demandan la restitución de los programas de ingresos básicos, sino también un cambio en las políticas que afectan a la economía social en la región. La situación, que ya ha llevado a la calle a miles de manifestantes, podría escalar si las autoridades no brindan respuestas concretas y efectivas a las demandas planteadas por los trabajadores.
El clima de protesta y el reclamo por la defensa de los derechos laborales se torna cada vez más urgente. En un momento donde la economía nacional enfrenta numerosas dificultades, el impacto en La Rioja se siente de manera aguda, afectando a miles de familias que dependen de estos programas para subsistir. La movilización de hoy es solo una muestra del descontento que se vive en la provincia y de la necesidad de un diálogo abierto y sincero con las autoridades.