En un operativo reciente, el Servicio Penitenciario Provincial destruyó más de 100 teléfonos celulares que habían sido decomisados en el penal. La directora de la institución, Analía Tello, informó que estos dispositivos habían ingresado de manera ilegal y no se sabe su finalidad. Aunque existen teléfonos analógicos para comunicaciones permitidas, los celulares secuestrados son principalmente táctiles y digitales.
Tello mencionó que la seguridad se ha visto comprometida debido a denuncias de familiares que reportaron solicitudes de transferencias de dinero por parte de internos. Como respuesta, se está considerando la posibilidad de prohibir el uso de celulares personales en su totalidad. Además, se hallaron elementos cortopunzantes en los pabellones de máxima seguridad, lo que agrava la situación del penal.
Por otro lado, la funcionaria destacó la crítica situación económica y de infraestructura que enfrenta la institución, con un retraso de más de un año en el envío de fondos destinados a internos federales. La saturación del cupo de alojamiento dificulta la gestión y pone de relieve la necesidad de medidas adecuadas para restaurar el orden y garantizar comunicaciones controladas.