El Obispo titular de Acquapendente y auxiliar de Santiago del Estero, Enrique Martínez, reflexionó sobre el Tinkunaco, una celebración de gran relevancia cultural en la región. Desde su llegada a La Rioja el 28 de diciembre de 1973, en el barrio Joaquín Víctor González, ha participado en casi 52 Tinkunacos, destacando la profunda conexión espiritual y el júbilo que se experimenta durante estos encuentros.
Martínez recordó su primer Tinkunaco en 1979, donde se sintió conmovido por la fe y la alegría de la gente, una experiencia que lo marcó de por vida. Subrayó que esta celebración es más que un evento, afirmando que es una tarea de todo el año, como lo decía Mons. Angelelli. En este contexto, el Tinkunaco se convierte en un espacio de diálogo entre las culturas española e indígena diaguita, resaltando la importancia del respeto y la convivencia entre diferentes identidades culturales.
El Obispo expresó su deseo de que los participantes del Tinkunaco encuentren un “mensaje vivo y desafiante” que los motive a buscar la justicia y la verdad. Además, mencionó su constante petición a San Nicolás por la paz y las necesidades de la comunidad, anhelando que la celebración sea un momento de reflexión y conexión genuina entre las personas.