Donald Trump llegó a Pekín la noche del miércoles para llevar a cabo una visita de Estado a China, que se extenderá hasta el viernes 15 de mayo. Esta es la primera visita de un presidente estadounidense en casi nueve años y la segunda de Trump desde noviembre de 2017. Durante su estancia, se espera que los líderes discutan temas relacionados con las relaciones bilaterales y el desarrollo global.
La situación actual es compleja para la Casa Blanca, ya que la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa afectando el panorama internacional. Además, la economía estadounidense enfrenta un aumento en los precios de la energía, lo que impacta la imagen de Trump. El presidente buscará avanzar en acuerdos comerciales con China, especialmente en la compra de alimentos y aeronaves estadounidenses, en un intento por mejorar las relaciones tras meses de tensiones económicas.
Entre los planes de la visita, el jueves 14 se llevará a cabo un saludo oficial en el Gran Palacio del Pueblo, seguido de una reunión bilateral y un banquete de Estado. También se propone la creación de una “Junta de Comercio” bilateral para mitigar diferencias económicas y prevenir una nueva guerra comercial, tras las tensiones de años anteriores que resultaron en represalias por parte de China.