Este jueves, la Cámara de Diputados aprobó la Ley Penal Juvenil con 149 votos a favor y 100 en contra, sin abstenciones. La iniciativa, que ahora será enviada al Senado, propone bajar la edad de imputabilidad a partir de los 14 años para delitos graves y establece un nuevo sistema de sanciones y medidas socioeducativas.
La discusión en el Congreso se dio en un contexto de creciente preocupación por la seguridad y la justicia juvenil en Argentina, lo que generó un intenso debate sobre la efectividad de la reforma. El ministro de Justicia defendió la necesidad de una respuesta adecuada ante el aumento de delitos cometidos por jóvenes, mientras que sectores de la oposición y organizaciones de derechos humanos expresaron su preocupación.
Las críticas a la reforma señalan que bajar la edad de imputabilidad podría no ser la solución más efectiva para la criminalidad juvenil, sugiriendo un enfoque más educativo y preventivo. En contraste, quienes apoyan el proyecto argumentan que es necesario un sistema más estricto que disuada conductas delictivas desde edades tempranas.