Durante la Semana Santa, especialmente el Viernes Santo, muchas personas optan por evitar el consumo de carne roja, una práctica con profundas raíces en la tradición cristiana. Este día, que conmemora la crucifixión y muerte de Jesucristo, se convierte en un momento de recogimiento y penitencia para los creyentes, quienes honran su sacrificio. La abstinencia de carne, establecida por la Iglesia Católica, simboliza un acto de humildad y austeridad.
En lugar de carne, los fieles suelen elegir alternativas más simples, siendo el pescado una opción popular, dado su simbolismo en la historia cristiana. Aunque la norma de abstinencia se ha flexibilizado con el tiempo, sigue siendo recomendada, especialmente el Viernes Santo, e incluso se puede extender a otros días como el Miércoles de Ceniza.
Más allá de su significado religioso, esta costumbre ha evolucionado en un hábito cultural en muchos países, incluido Argentina. Durante esta festividad, se observa un aumento en el consumo de pescado y en la preparación de platos sin carne, reflejando cómo esta tradición ha perdurado a lo largo de las generaciones.