Las protestas en La Paz han desencadenado un aumento significativo de la tensión, con ataques y saqueos reportados durante los enfrentamientos. Los seguidores del expresidente Evo Morales, junto a la Central Obrera Boliviana (COB) y organizaciones sociales, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los manifestantes han cercado la plaza Murillo, lanzando piedras y petardos, mientras que las fuerzas antimotines han respondido con gases lacrimógenos. Esta situación ha llevado a la destrucción de propiedades, incluyendo el Tribunal Departamental de Justicia, donde se registraron destrozos y robos.
La empresa estatal Mi Teleférico suspendió temporalmente sus servicios en cuatro líneas debido a los daños. Además, comerciantes informaron sobre saqueos a sus negocios, y un vehículo policial fue incendiado. Desde hace 13 días, La Paz está incomunicada por bloqueos de carreteras, un conflicto que también afecta a departamentos como Oruro y Cochabamba.
La Defensoría del Pueblo ha documentado agresiones contra periodistas durante la cobertura de estos eventos, mientras que el Gobierno de Paz responsabiliza a Morales por las movilizaciones en un intento por retomar el poder.