Las protestas en Irán han resurgido debido a la caída del valor de la moneda local, lo que ha generado un descontento significativo entre la población. Videos compartidos en redes sociales muestran escenas de violencia en Teherán, con edificios y vehículos en llamas.
El líder supremo, Alí Jamenei, ha calificado a los manifestantes de "vándalos" y ha expresado que no habrá indulgencia ante las acciones violentas. Estas declaraciones se produjeron durante un mitin el pasado 3 de enero, en medio de un ambiente de tensión creciente en el país.
Las manifestaciones reflejan una profunda insatisfacción social, exacerbada por problemas económicos que han afectado a los ciudadanos en los últimos años. Este nuevo estallido de protestas se suma a un historial de movilizaciones en Irán, donde la población ha exigido cambios significativos en la gestión gubernamental.