Nicolás Maduro se encuentra actualmente en una celda federal en Nueva York, un hecho que tiene profundas implicaciones en el ámbito internacional. Este evento ha generado un intenso debate entre analistas sobre el estado del Derecho Internacional y la naturaleza de la soberanía de los países. Mientras algunos argumentan sobre inmunidades y tratados, la realidad demuestra que la fuerza es un determinante clave en las relaciones entre naciones.
La concepción del Derecho Internacional como un sistema de protección equitativo es cuestionada. Se sostiene que este marco normativo no es más que un conjunto de protocolos que se respetan solo cuando no hay intereses vitales en juego. La distinción entre soberanía y lo que se denomina “soberbianía” revela la vulnerabilidad de ciertos estados, que se aferran a símbolos y discursos, olvidando que la verdadera capacidad de defensa radica en su poder efectivo.
Venezuela, bajo el chavismo, ejemplifica este estado de soberbianía, donde la retórica antiimperialista no ha podido sostener la integridad del país frente a presiones externas. La detención de Maduro pone de manifiesto que la inmunidad es un privilegio de los poderosos, recordando eventos históricos que reflejan esta dura realidad.