El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha iniciado una renovación de la metodología para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Argentina, marcando un cambio significativo en la estadística oficial. Esta actualización busca reemplazar la base de 2004 por la encuesta de 2017-2018, tras casi dos décadas sin cambios en la canasta.
Uno de los aspectos más discutidos es la modificación de las ponderaciones. El rubro de Alimentos y Bebidas, que históricamente ha tenido un gran impacto en el índice, verá reducido su peso del 26,9% al 22,7%. En contraposición, sectores como Vivienda, Agua, Electricidad y Gas aumentan su representación del 9,4% al 14,5%. Este cambio puede hacer que el IPC sea más sensible a las tarifas de servicios regulados, lo que ha generado preocupación sobre la real representación del poder adquisitivo, especialmente en sectores más vulnerables.
El contexto también es importante, ya que el Gobierno busca mantener una tendencia de desinflación después de un año con una inflación del 31,5%. La implementación de esta nueva metodología despierta dudas sobre su objetividad y si realmente responde a una actualización científica o si intenta manipular las cifras para presentar un panorama más favorable para el 2026.