Abusos, muertes y secuestros: los testimonios en primera persona del calvario chileno

«Los militares disparan a matar», «se registraron desnudamientos de menores en calabozos» y «tememos que vuelva a ocurrir lo que pasó en la dictadura» son algunos de las terribles relatos.

Los chilenos ya no tienen miedo a los militares, los tiempos cambiaron y los que antes se callaban hoy, salen a reclamar sus derechos. En Santiago el clima de violencia es cada vez más alto, ya son 2138 los detenidos, 396 heridos por armas de fuego y 18 muertos. «Cinco de los fallecidos fueron asesinados por militares, se registraron casos de desnudamiento de menores en calabozos y tememos que vuelva a ocurrir lo que pasó en la dictadura», aseguró a Crónica un miembro del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, quien prefirió no revelar su identidad por miedo a represalias.

 

Diferentes personas de distintas regiones del país dieron sus testimonios. Todas coinciden en lo mismo: «los militares disparan a matar». Según relataron, la situación de violencia recién está comenzando y ven muy lejos la salida ya que «están tratando de solucionarlo de la peor manera». Sin embargo, no quieren dejar de manifestarse en las calles porque consideran las protestas como una lucha social esencial para exigir que se respeten derechos.

 

Marchamos pacíficamente, los militares irrumpen, generan los disturbios y comienzan a disparar», «Abren fuego frente a menores de edad, no les importa quién recibe las balas, no valoran la vida humana», aseguran testigos y víctimas de situaciones violentas.

 

Si bien las manifestaciones estallaron tras el aumento de transporte, aclararon que ese motivo está lejos de ser el eje central de las protestas y explicaron que luchan porque hay un descontento social muy profundo y están cansados de la desigualdad.

 

«La educación es carísima», «las pensiones para los jubilados son una miseria», «roban nuestra plata y se la quedan, mientras nosotros sufrimos el hambre ellos tienen millones y millones», son algunos de los reclamos.

 

Además, critican el rol que están cumpliendo los medios de comunicación y aseguran: «Solo muestran los saqueos que realizan solo algunos sectores para justificar el accionar del Estado. Sin embargo, lo importante es que estamos sufriendo una violación de derechos humanos tremenda y tememos que vuelva a pasar lo que ocurrió en la última dictadura».

 

«Los militares me dispararon y me salvé de milagro»

 

Mauricio, de 33 años, uno de los pocos testigos que se animó a revelar su nombre por temor a las represalias, relató cómo se salvó de milagro de ser asesinado por militares a metros de una protesta realizada en Temuco, en el sur de Chile.

 

«En la comuna en la que vivo, no se dictó el toque de queda. Por eso, salí a la calle y me quedé parado en una esquina observando una de las manifestaciones, la cual se desarrollaba de forma pacífica. De pronto, empecé a escuchar balazos y caminé rápido hacia el lado contrario. Pese a que no estaba encapuchado y tampoco estaba participando de la movilización, militares me vieron y no dudaron en atacarme», relató.

 

Continuó: «Me cuidé y no corrí para que no me confundan con un manifestante. Sin embargo, esto no les importó: empezaron a dispararme. Se paralizó todo mi cuerpo, sentí un miedo inmenso, jamás me habían disparado. Vi cómo las balas impactaban contra el suelo y, en ese momento, me di cuenta que no eran balines, eran balas de verdad».

 

«Afortunadamente, ninguna impactó contra mi cuerpo. Cuando el ruido de los impactos cesó, me animé a mirar hacia atrás y levanté las manos para que vean que estaba desarmado. Luego, comencé a alejarme lentamente caminando. Cuando creí que estaba a salvo, otro grupo de militares me lanzó gases lacrimógenos. Tuve suerte, otro chico falleció producto de un disparo», agregó.

 

Al concluir, mencionó que los episodios de violencia «lejos de estar terminando, recién están comenzando y cada vez son más trágicos. Sin embargo, no nos damos por vencidos. Al contrario, todo lo que sufrimos no puede ser en vano. Luchamos por tener una mayor calidad de vida. Si bien todo esto se desató a causa de la suba del transporte, hay muchas más cuestiones detrás: estamos preocupados por la salud pública, la educación, las jubilaciones, los salarios».

 

«Vi cómo un manifestante fue asesinado a metros mío»

 

Una joven, de 25 años, quien se animó a participar de las primeras protestas pero ahora se encuentra encerrada en su vivienda por miedo a la tremenda violencia que se vive en las calles, contó cómo militares hirieron de un disparo a un manifestante y asesinaron de la misma forma a otro. El tremendo suceso se registró en la capital de la región costera de Coquimbo, La Serena.

 

«Estabamos marchando por la Ruta 5, reclamando por nuestros derechos y de forma muy pacífica. De pronto, comenzamos a escuchar fuertes detonaciones. Eran los militares, estaban disparando al aire, solo querían sembrar terror, buscaban asustarnos», relató.

 

«Nos dio mucha bronca que nos quieran espantar de esa manera así que nos acercamos caminando hacia donde ellos estaban. En ese momento, sin dudarlo, los militares apuntaron los fusiles al nivel de nuestros pechos. En cuestión de segundos, comenzaron a dispararnos impunemente sin medir las consecuencias. De pronto, empezamos a correr por todos lados intentando salvar nuestras vidas. Era un caos, lo único que se escuchaba era cómo los protestantes que aún tenían aliento gritaban ‘asesinos’ una y otra vez», continuó.

 

Agregó: «En un momento, me animé a mirar hacia la dirección de los militares y vi una escena desgarradora: uno de los manifestantes estaba herido de bala en su pierna, gritando por ayuda. A su lado, había otro que no tuvo la misma suerte: estaba completamente inmóvil, ensangrentado. Cuando llegó la ambulancia, confirmaron su deceso».

 

Al concluir, criticó la función de los medios de comunicación en Chile y exclamó: «No muestran la verdad, solo pasan videos de saqueos y la verdad es que eso pasa menos de lo que parece. Son grupos de personas reducidos, no representan a los manifestantes ni mucho menos a los chilenos. Incluso, ciudadanos grabaron cómo los propios militares vestidos de civiles robaron en un comercio, haciendo un montaje. No están mostrando la verdad, no les importa la vida humana».

 

Un video grabado por manifestantes muestran el tremendo momento en el que un grupo de personas trata de asistir al uno de los heridos. «Milicos disparan a la gente con balas de verdad, son unos asesinos», se escucha decir en el tremendo archivo.

 

«Los militares me pegaron un tiro en el ojo y perdí la vista»

 

«No tengo miedo en dar mi nombre porque no tengo nada que ocultar», comienza diciendo Luis Giménez, de 26 años, quien se levanta todos los días a trabajar para destinar más de la mitad de su sueldo a sus estudios y perdió la vista de su ojo derecho tras ser brutalmente atacado por un grupo de militares en el marco de una manifestación.

 

«Decidí participar de las marchas porque estamos cansados de la desigualdad. Nuestro dinero se lo llevan unos pocos y nosotros no podemos vivir de forma digna. Por lo tanto, fui a la protesta que se llevaba a cabo a media cuadra de mi casa, jamás imaginé que iba a volver con una bala incrustada en mi ojo derecho», relató.

 

Giménez estaba marchando de forma pacífica con el resto de los manifestantes, tal cual cómo relataron otros protestantes de otras regiones, cuando de pronto militares se acercaron, abrieron fuego y comenzaron a lanzar gases lacrimógenos.

 

«Me hicieron tan mal los gases lacrimógenos que fui a mi casa a mojarme la cara y a buscar agua para llevarle al resto de los manifestantes. Una vez que lo hice, salí de mi vivienda, me vieron los militares y me dispararon con un balín en el pecho. Pese al dolor de la herida, corrí hacia los manifestantes para sentirme un poco más protegido. Si me iba solo, la situación podía empeorar. En ese momento, me atacaron con un cañon de agua», relató.

 

«Al unirme con mis conocidos, me dijeron que los militares me estaban buscando y que era mejor que me vaya. No entendía por qué, no había hecho nada. No estaba encapuchado, no tiré ninguna piedra. Lo único que recuerdo haber hecho fue patear los artefactos de gases lacrimógenos para que no afecten a mi gente, nada más. Sin dudarlo, me alejé porque la situación se estaba tornando violencia. Sin embargo, me atraparon en el camino», continuó.

 

Agregó: «Me dirigía nuevamente hacia mi casa cuando recibí un balazo que impactó contra mi ojo. La sangre corría sin parar por mi rostro y la gente me miraba aterrada. Recuerdo cómo pedían una ambulancia de urgencia pero, cuando vieron que los militares se acercaban a mí, se fueron corriendo y me dejaron solo en el piso. Yo se los permití, les supliqué que corran por sus vidas».

 

«Me atraparon, me vieron con el ojo ensangrentado y nada les importó. Yo me levanté con las pocas fuerzas que tenía y me agarré de una reja para que no me lleven con ellos. Empezaron a golpearme brutalmente en el piso, usaron sus puños y un hierro. Uno me ahorcaba y otro me pegaba en el brazo para que soltara la reja. Eran seis, estaban como locos, yo solo les pedía que me dejaran tranquilo», añadió.

 

Tras minutos eternos de suplica, autoridades hicieron un llamado misterioso, le sacaron una foto y lo llevaron al hospital local. En el establecimiento médico, lo obligaron a firmar unos papeles que no llegó a leer por su condición y lo mantuvieron sentado en el piso completamente mojado por cómo me había dejado el cañon de agua durante un largo día. Una vez que lo atendieron, determinaron que ya no había vuelta atras y que no iba a recuperar la vista en el ojo dañado.

 

Al concluir, manifestó: «Hay una tonelada de problemáticas sociales en Chile y, en algún momento, todo iba a explotar. Sin embargo, estoy seguro que ninguno de los ciudadanos quería que sea de esta forma. Nos duele que los medios de comunicación estén del lado del Gobierno y no con la gente. Solo muestran los saqueos, están manipulados totalmente porque los medios masivos están subvencionados».

 

«No hay enfrentamientos: los militares atacan y nos disparan a matar»

 

Otro damnificado, quien no se animó a revelar su nombre ni edad por el miedo que se vive en las calles, criticó al periodismo y manifestó que se equivocan en los medios de comunicación al decir que se producen enfrentamientos. «No hay enfrentamientos, los militares nos atacan y nos disparan a matar cuando nos manifestamos pacíficamente», aseguró.

 

El hombre, padre de dos nenes, contó cómo corrió por su vida para evitar ser asesinado. «Estabamos marchando en paz y armonía cuando notamos una barrera de militares frente a nosotros. En ese momento, nos quedamos impactados. Lejos de querer enfrentarnos con ellos, sentimos mucho miedo, nos quedamos en shock. Tenían armas, no queríamos morir, solo estabamos protestando», relató.

 

«Sin importarles nuestras vidas, nos dispararon a matar. No una vez, decenas de veces. Empezamos a escuchar los disparos y corriamos hacia todas las direcciones. Pensé en mis hijos y corrí, corrí y corrí. No paré de correr hasta que dejé de escuchar las detonaciones. En ese momento, empezamos a escuchar los gritos de auxilio de los heridos. Había, al menos, cinco heridos y uno de ellos a punto de morir, contó.

 

«El herido más grave, de nacionalidad ecuatoriana, tenía un impacto en su cabeza y terminó falleciendo en el hospital. A su lado, había un señor que recibió una bala en su abdómen. También una chica con un disparo en su pierna. El restante estaba agonizando en el piso. Era un caos. Las ambulancias tardaron en llegar porque las calles estaban cortadas debido a las protestas», agregó.

 

Al concluir, apuntó contra los militares y aseguró que en la manifestación se hicieron presentes menores de edad y eso no detuvo a las autoridades de seguridad. «Dispararon a matar, hasta los nenes pudieron haber sido víctimas. No les importó nada. Los medios de comunicación hablan de enfrentamientos y es mentira. Los que atacan son los militares», sentenció.

 

«Tenemos mucho temor que vuelva a ocurrir lo que pasó en la dictadura»

 

Un empleado del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile detalló la gravedad de las denuncias que recibió en los últimos días y manifestó su temor de que «vuelva a ocurir lo que pasó en la dictadura», en referencia al régimen militad que se estableció en el país vecino entre 1973 y 1990.

 

«El trabajo ha sido muy intenso, preocupa mucho el gran nivel de violencia policial. Recibimos denuncias de disparos de armas de fuego e incluso de desnudamiento de menores en calabozos. Además, se cree que se instaló un centro de tortura en la estación de un metro. A nivel nacional, se registraron denuncias por abuso sexual y muertes. Los datos preocupan y aumentan hora a hora. Ya son 2138 detenidos, 396 heridos por armas de fuego y 5 los asesinados por militares», aseguró.

 

«Están cometiendo graves violaciones de derechos humanos. A nivel personal, creo que essta situación no tiene una salida rápida. Los políticos buscan salir por medio de la violencia y esa no es la forma. Tenemos miedo de que esto pase a mayores. La violencia es terrible y eso da mucho temor de que vuelva a ocurrir lo que pasó en la dictadura», agregó.

 

En cuanto al rol de los medios de comunicación de Chile, manifestó que éstos pusieron el foco de las noticias en los saqueos para «justificar de alguna manera el accionar del Estado».

 

Al concluir, explicó: «Las movilizaciones comenzaron luego de la suba en el transporte pero las manifestaciones no tienen que ver con eso. Tienen que ver con un descontento social muy profundo. Nuestro país es muy rico pero muy desigual, es uno de los países más desiguales del mundo. Hay muchas demandas que se unen en las protestas».



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